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SABADO, 17 de Agosto de 2019  
 
SEMINARIO DE INICIACIÓN EN LA VIDA DEL ESPÍRITU SANTO
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EL PLAN DE DIOS

SEMINARIO DE INICIACIÓN EN LA VIDA DEL ESPÍRITU SANTO

 

Introducción.

 

La primera lectura que me dio el Señor, cuando me decidí efectivamente a escucharlo, fue Qohélet 3, 1-8, "Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el cielo: un tiempo para nacer y un tiempo para morir;...". Que lejos estaba sin embargo de entender cuanto iba a significar para mi vida esta palabra, que tan ciego y torpe era entonces para ver la señal de los tiempos que se me anunciaba y que desde ese momento se convertiría en mi carisma más preciado, como dice la escritura: Lucas 12, 54-56 "Las señales de los tiempos 54Jesús también dijo a la gente: "Cuando ustedes ven que las nubes se levantan por occidente, dicen que va a llover, y así sucede. 55Y cuando el viento sopla del sur, dicen que va a hacer calor, y lo hace. 56¡Hipócritas! Si saben interpretar tan bien el aspecto del cielo y de la tierra, ¿cómo es que no saben interpretar el tiempo en que viven?"

 

Con el tiempo fui descubriendo que la mayor parte de la vida la pasamos en el lugar equivocado, de ahí nuestra frustración permanente, cuando estudiamos porque queremos trabajar, cuando trabajamos porque quisiéramos estudiar, cuando estamos solos porque queremos compañía, cuando estamos acompañados porque necesitamos estar solos, etc., y así pasamos la vida en una permanente queja, desubicados, descontentos y muy probablemente frustrados e infelices por nuestra realidad sea cual sea.

 

Esto no sucede en realidad porque estemos en el lugar equivocado o porque no realicemos lo que realmente queremos, sino por falta de discernimiento, es cuestión de perspectiva, no frente al lugar en que estamos, sino en el conocimiento del mismo, hay que identificar cual es el plan de Dios con cada uno, para descubrir por qué y para qué nos tiene en un lugar y en una circunstancia especifica, si Jesús no hubiera discernido la señal de los tiempos en su vida, entonces hubiera sucumbido a las palabras de Pedro cuando le dijo no vayas a Jerusalén porque ahí te van a matar y obedeciendo esto no se hubiera cumplido la escritura y por tanto el plan de salvación para toda la humanidad no se habría realizado.

 

Igualmente nosotros frustramos el plan de Dios en nuestra vida cuando no lo identificamos, es decir, cuando no reconocemos la señal de los tiempos que el Señor  coloca delante de nosotros, como cuando el campesino no reconoce que la uva esta ya madura o que va a llover o cualquier otra circunstancia que la naturaleza misma le va indicando para que el sepa proteger  su cosecha y lográndolo pueda recoger los frutos "mi pueblo perece por falta de discernimiento...", así mismo Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, un plan que se  va descubriendo poco a poco en nuestra propia historia y que sólo tiene el propósito de nuestra redención y con ella de nuestra felicidad Juan 16, 24 "Hasta ahora ustedes no han pedido nada en mi nombre; pidan y recibirán, para que su alegría sea completa".

 

El diablo que no quiere nuestra salvación, procura tapar nuestros ojos y nuestros oídos para que no veamos y no escuchemos la acción de Dios en nuestra vida, como dice la escritura Marcos 4, 12 "para que por más que miren, no vean, y por más que oigan no entiendan, para que no se vuelvan a Dios, y él no los perdone".

 

De aquí la importancia de discernir los tiempos de Dios, para entender su plan, convertirnos a Él y alcanzar su salvación, quien entiende el tiempo, es decir, quien puede leer la señal de los tiempos, no sólo obtiene el perdón de Dios y con el la salvación, sino más aun puede adelantar los tiempos de Dios,  como le sucedió a Santa María,  que no solo identificó el tiempo mesiánico (aun escondido para el pueblo Judío), aceptando y llevando en su vientre al Salvador, sino que más aun  logró adelantarlo, como sucedió en la Bodas de Caná de Galilea y que explica San Juan como la primera señal milagrosa (para mi el milagro más importante),  no sólo porque es el primero,  sino porque describe el plan de salvación (la señal de los tiempos).


La Señal de los Tiempos. (Juan 2)

 

Si se lee entre líneas, el capitulo segundo de San Juan, tiene mucho más que contarnos que un milagro químico de conversión de agua en vino, para empezar describe un tiempo:  "Al tercer día", lo que indica claramente que sucede tres días después, pero,  después de qué?, no dice;  puede ser después del versículo anterior "Jn 1, 51 También dijo Jesús: - Les aseguro que ustedes verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre", lo que indicaría que es el tiempo de la gloria de Dios, el tiempo mesiánico, que treinta años antes reconoció María, el tiempo de la salvación, el tiempo de la ejecución del plan de salvación, tiempo que se describe en Marcos, Mateo y Lucas como el comienzo del trabajo de Jesús en Galilea, el inicio de la vida pública de Jesús,  que en Juan empieza precisamente con su primera aparición pública (las Bodas de Caná) y que en Lucas se complementa con su ida a Nazaret Lucas 4, 16-21 "Jesús fue a Nazaret, el pueblo donde se había criado. En el día de reposo entro en la sinagoga, como era su costumbre, y se puso de pie para leer las Escrituras. Le dieron a leer el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el lugar donde estaba escrito: El Espíritu de Dios esta sobre mi, por que me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a llevar la libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del señor. Luego Jesús, cerró el libro, lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó. Todos los que estaban allí seguían mirándole. El comenzó a hablar diciendo: - Hoy mismo se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.".

 

Este tiempo que Isaías profetizó años antes como el "año de gracia del Señor", tiempo de redención, no fue identificado por ningún Judío o Israelita en su tiempo y aun hoy permanece oculto para el pueblo escogido, que no reconoce el tiempo del Señor, siendo manifiesto tan sólo para unos pocos que como Simeón o Juan el bautista supieron discernir el tiempo del Señor, pero especialmente para María no sólo por su aceptación al momento de la anunciación, sino pos su sensibilidad y astucia a la llegada del tiempo, sabiendo reconocer el tiempo en que Jesús empieza su vida pública y con ella la ejecución del plan que su Padre le encomendó y que sucede precisamente en las bodas de Caná;  María sabe en su corazón lo que Jesús declarará días después en Nazaret "Hoy mismo se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes."; y por eso le reclama directamente a Jesús "ya no tienen vino".

 

Jesús sin embargo, prueba el discernimiento de su madre y le dice "Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía.", pero María no se deja confundir, está segura del tiempo, y así no lo estuviera en su audacia es capaz de adelantarlo, arrebatando la bendición de Dios para la humanidad,   ella que dijo sí, no acepta un no, y por eso sin contestar su pregunta, sin prestarle atención, sigue adelante y les dice a los que estaban sirviendo "Haced todo lo que él les diga".

 

Hay que anotar aquí, que María no esta pidiendo exactamente vino, si examinamos las costumbres Judías y la simbología de la historia, el no tener vino significa la ruina y fracaso del matrimonio que se celebra, los novios deben destacarse por la atención que le brinden a sus invitados, por que con ella demuestran la estabilidad y prosperidad que les espera, no siendo viable el no hacer las provisiones necesarias de vino y comida para sus invitados a no ser que hubieran trascurrido ya más de tres días de fiesta,  caso en el cual  seria posible que la provisión se hubiera agotado, pero en el que también estarían ebrios los invitados,  por lo que ninguna mujer y menos María,  pediría vino para seguir la parranda, sino más bien terminar la fiesta.

 

No, María pide a su hijo la redención, ya porque se acabó el vino significando el fracaso de la pareja, ya por que embriagados se evidencia el vacío de sus corazones y de sus vidas, logrando la compasión de María que suplica el cumplimiento del plan, es decir, la salvación de la humanidad, siendo por eso que Jesús le contesta que no ha llegado su hora, el se refiere a lo hora de su pasión, con la que salvará la humanidad, sin embargo María insiste arrebatando de su Hijo el cumplimiento de la promesa y el advenimiento  del tiempo, cumpliéndose no sólo la profecía de Isaías que el mismo Jesús anunciaría más tarde en Nazaret,  sino las palabras que pronunció  María treinta años antes en el Magnificat "...Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Ayudo al pueblo de Israel, su siervo, y no se olvidó de tratarlo con misericordia, Así lo había prometido a nuestros antepasados, a Abraham y a sus futuros descendientes."

 

Aceptando entonces la petición de María, Jesús instituye el bautismo, como primer y fundamental paso de salvación, significado en el vertimiento de agua sobre las tinajas, trabajo que realizan los maestresalas y no Jesús, como sucede con el bautismo que en su tiempo es realizado por los discípulos y no por Él; Juan 4, 2 "En realidad, los que bautizaban eran los discípulos, y no Jesús" y luego es encargado a la iglesia en sus ministros o sacerdotes, siendo estos quien realizan el bautismo con agua, pero Jesús quien la convierte en vino y por tanto en vida, para quien se convierte y nace al cristianismo, Juan 7, 38 "Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí", tal y como se  representa en lo que ocurrió después de que María les dijo, hagan lo que el les diga: Juan 2, 6-12 "6Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada tinaja cabían de cincuenta a setenta litros de agua. 7Jesús dijo a los sirvientes: -Llenen de agua estas tinajas. Las llenaron hasta arriba, 8y Jesús les dijo: -Ahora saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta. Así lo hicieron. 9El encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido; solo los sirvientes lo sabían, pues ellos habían sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio 10y le dijo: -Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora. 11Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue la primera señal milagrosa con la cual mostró su gloria; y sus discípulos creyeron en él. 12Después de esto se fue a Cafarnaúm, acompañado de su madre, sus hermanos y sus discípulos; y allí estuvieron unos cuantos días".

 

Como se observa  Jesús instituye no sólo el bautismo, sino que lo encarga a la Iglesia, siendo Él en persona quien trasforma nuestro corazón y reserva desde la eternidad el  mejor vino para nosotros, lección maravillosa de amor por la cual se nos invita a esperar las bienaventuranzas, asumiendo el futuro con  esperanza, el presente con alegría y el pasado con la lectura de los tiempos, para romper con ello y para siempre el dicho de que todo tiempo pasado fue mejor y remplazarlo por la verdad de Cristo que no es otra que con Él todo tiempo será mejor "-Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora".

 

A pesar de esto y no obstante todos nosotros o la mayoría ya hemos sido bautizados por la iglesia y con ello transformados por Jesús, la mayor de las veces encontramos bautizados carentes completamente del amor de Dios, gente sin ilusiones, dominadas completamente por el pecado o por la soledad y el miedo; personas frustradas y resentidas con Dios y la sociedad,  hombres y mujeres  que no  han encontrado sentido a su vida, a pesar,  muchas veces, de haber vivido casi todos los  sacramentos, gentes sin vida y por decirlo de alguna manera con agua sucia en vez de vino.

 

Esto sucede sin embargo por nuestro propio albedrío, siendo nosotros mismos quienes nos hemos encargado de contaminar nuestro bautismo, remplazando el vino de nuestro sacramento, por el agua sucia de nuestros vicios, pecados e indiferencias, llenándonos de toda clase de sentimientos y razones contrarias a nuestra fe y al sacramento que recibimos.

 

Esta realidad no paso desapercibida para Jesús y se describe magistralmente en los versículos siguientes de la boda de Caná Juan 2, 13-21 "13Como ya se acercaba la fiesta de la Pascua de los judíos, Jesús fue a Jerusalén. 14Y encontró en el templo a los vendedores de novillos, ovejas y palomas, y a los que estaban sentados en los puestos donde se le cambiaba el dinero a la gente. 15Al verlo, Jesús tomó unas cuerdas, se hizo un látigo y los echó a todos del templo, junto con sus ovejas y sus novillos. A los que cambiaban dinero les arrojó las monedas al suelo y les volcó las mesas. 16A los vendedores de palomas les dijo:-¡Saquen esto de aquí! ¡No hagan un mercado de la casa de mi Padre! 17Entonces sus discípulos se acordaron de la Escritura que dice: "Me consumirá el celo por tu casa."18Los judíos le preguntaron: -¿Qué prueba nos das de tu autoridad para hacer esto?19Jesús les contestó: -Destruyan este templo, y en tres días volveré a levantarlo. 20Los judíos le dijeron: -Cuarenta y seis años se ha trabajado en la construcción de este templo, ¿y tú en tres días lo vas a levantar? 21Pero el templo al que Jesús se refería era su propio cuerpo. 22Por eso, cuando resucitó, sus discípulos se acordaron de esto que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras de Jesús".

Es conmovedor ver como Jesús conocía de antemano el corazón del hombre Juan 2, 23-25 "23Mientras Jesús estaba en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. 24Pero Jesús no confiaba en ellos, porque los conocía a todos. 25No necesitaba que nadie le dijera nada acerca de la gente, pues él mismo conocía el corazón del hombre"; conociendo de antemano qué no lo  escucharían,  que rechazarían su plan y que lo matarían, para  no salvarse, siendo por esto y pos su infinito amor que dentro del mismo plan se diseña uno de contingencia, uno capaz de aguantar la maldad del hombre y sus planes criminales, uno que por tanto venciera la muerte y más aun la ingratitud.

Conoce Jesús por tanto, qué el hombre siempre rechaza la gracia y que por eso igualmente rechazará el bautismo, contaminándose con el mundo, el pecado y la carne, siendo preso del demonio, que vencedor en el pecado, posee al hombre, encadenándolo a su maldad y oscureciendo su entendimiento (cegándolo), por lo que Jesús violentamente y con celo por su casa (templo) expulsa a los mercaderes, es decir, al pecado y al demonio que ha tomado posesión del templo (sus hijos), liberando así al pueblo de su esclavitud y de su ceguera, para cumplir la escritura del profeta Isaías "me ha enviado a llevar la libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del señor".

Como dice San Pablo 1 Corintios 3:16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?". Siendo por tanto necesaria una liberación violenta, esto es, con la muerte de nuestro Señor Jesucristo, para destruir con ella de una vez y para siempre la cuenta de cobro del pecado y del demonio, siendo sanados por sus heridas y reconstruidos con su muerte y resurrección, por lo que afirma Jesús a los Judíos:   "Destruyan este templo, y en tres días volveré a levantarlo."

No importa cuanto tiempo he estado ciego, cuanto he sido poseído por el demonio, cuanto he sido presa del pecado, Jesús hace dos mil años pago la cuenta y en tres días  reconstruyó mi vida y la tuya, no importa cuanto hayas sufrido, cuanto te hayas desgastado tratando de hacer el bien o haciendo el mal, cuanto te hayan herido; no importa cuanta tristeza o amargura traigas, cuanta desilusión o cuanto sufrimiento, si sólo disciernes la señal de los tiempos y reconoces que Jesús te ama en este mismo instante el te sanara y se llevara todo tu dolor, todo tu pecado toda tu infelicidad, cambiando tu llanto en alegría y tu lamento en gozo, para que desde hoy broten de tu corazón corrientes de agua viva.

El murió e instituyó la eucaristía únicamente parra reconstruirte a ti y a mi,  para cumplir la voluntad del Padre que nos otra que  salvar a sus hijos y hacer morada en ellos, por esos debemos entender la señal de los tiempos y hacer lo que Él nos diga, como nos lo pide María y como lo hicieron los maestresalas en aquella boda o como lo hicieron los discípulos de Juan que creyendo en sus palabras acerca del reino, se bautizaron del agua, se convirtieron y esperaron el bautismo de aquel que dijo Juan «Después de mí viene alguien más poderoso que yo. ¡Ni siquiera merezco ser su esclavo! Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo»

Oremos: Padre, perdona nuestra ingratitud y nuestra ceguera,  renueva nuestro bautismo, limpia  nuestra suciedad, que te reconozcamos a Ti en tu Hijo Jesús, para que el nos sane y reconstruya nuestra vida, que nosotros hagamos como nos pide María "lo que el nos diga", y que Él por la intercesión de tan carísima Madre haga como ella le pide y nos salve. Amen.


Capitulo 1. Dios te Ama

•1.1.            Nacer de Nuevo Juan 3, 1-15 1Había un fariseo llamado Nicodemo, que era un hombre importante entre los judíos. 2Este fue de noche a visitar a Jesús, y le dijo: -Maestro, sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, porque nadie podría hacer los milagros que tú haces, si Dios no estuviera con él. 3Jesús le dijo: -Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4Nicodemo le preguntó: -¿Y cómo puede uno nacer de nuevo cuando ya es viejo? ¿Acaso podrá entrar otra vez dentro de su madre, para volver a nacer? 5Jesús le contestó: -Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6Lo que nace de padres humanos, es humano; lo que nace del Espíritu, es espíritu. 7No te extrañes de que te diga: ‘Todos tienen que nacer de nuevo.' 8El viento sopla por donde quiere, y aunque oyes su ruido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son también todos los que nacen del Espíritu. 9Nicodemo volvió a preguntarle: -¿Cómo puede ser esto? 10Jesús le contestó: -¿Tú, que eres el maestro de Israel, no sabes estas cosas? 11Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos, y somos testigos de lo que hemos visto; pero ustedes no creen lo que les decimos. 12Si no me creen cuando les hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo me van a creer si les hablo de las cosas del cielo? 13"Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo; es decir, el Hijo del hombre. 14Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, 15para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Entre las aves, el águila es la que vive más tiempo, cerca de 70 años. Pero para alcanzar esta edad, ella debe tomar una difícil decisión; nacer de nuevo. A los 40 años sus uñas se encogen y se ablandan, dificultándole agarrar las presas de las cuales se alimenta. El pico alargado y puntiagudo, se encorva. Las alas envejecidas y pesadas, se le doblan sobre el pecho, impidiéndole emprender vuelos ágiles y veloces. 

 

Le quedan al águila dos alternativas: Morir o pasar por una dura prueba a lo largo de 150 días. Esta prueba consiste en volar a la cumbre de una montaña y buscar abrigo en un nicho cavado en la peña. Allí golpea el pico viejo contra la peña hasta quebrarlo. Y espera hasta que le crezca el nuevo y pueda con el arrancarse las uñas. Cuando despuntan las uñas nuevas, el águila extirpa las plumas viejas y después de cinco meses, crecidas las plumas nuevas, arranca a volar de nuevo, decidida a vivir otros 30 años.

 

Así mismo Jesús nos propone que debemos Nacer de nuevo, no de la carne sino del agua y del Espíritu, aclarando con ello que en nuestra naturaleza somos aceptados y amados por Dios, hemos nacido ya de la carne y no se nos pide que volvamos a nacer de lo mismo, sino del agua y del Espíritu, es decir, de Dios, que nazcamos del Espíritu de Dios para hacernos hijos suyos, de las misma naturaleza que el Padre y con ello hermanos de cristo y coherédelos del reino.   

 

Este renacer sin embargo no consiste en una acción pasiva de dejar el pasado, olvidándose de todo, como quien sufre de amnesia y vuelve a empezar, sino de una actitud activa y en muchos casos dolorosa, no es un volver a nacer regresando al vientre de la madre, sino un nacer del agua y del Espíritu, renunciando a nosotros mismos, no a nuestro ser, sino a nuestras seguridades, creencias y pecados.

 

Debemos como el águila arrancar cada una de nuestras alas es decir nuestras seguridades, renunciando a todo aquello que nos aleja de Dios y que durante tantos años hemos construido como nuestra seguridad.

 

Tenemos que tener la valentía del águila para morir y así vivir; por eso dijo Jesús "Si solo les preocupa salvar su vida, la van a perder. Pero si deciden dar su vida por mi causa, entonces se salvarán.",  así mismo nosotros cuando nos dejamos llevar por nuestro egoísmo o ambición, siempre en realidad perdemos, pero cuando actuamos con valentía y heroísmo, entonces ganamos.

 

No podemos hacer como el joven rico que se entristeció al saber que debía donar su vida y sus bienes al servicio de los demás, sino como el águila que sin importar el dolor arrancó su pico, uñas y plumas, así nosotros debemos arrancar nuestro pecado, nuestro orgullo, nuestra comodidad y en si todas aquellas cosas que en vez de hacernos libres nos hacen esclavos y no nos dejan volar.

 

Debemos por lo menos tomar la decisión de vivir, aceptando el morir y dejando a Jesús  actuar, porque muchas veces no somos capaces de enfrentar este proceso de entrega y renuncia y entonces es necesario que le entreguemos a Dios también nuestra cobardía y nuestro miedo, seguros de que el lo quitara con el mayor cuidado para no causarnos dolor, pero sobretodo para que volvamos a vivir y volar en su amor.

 

Un viajante procedente de la India fue a África para adquirir algunos productos y animales de la zona, y mientras estaba en la selva pudo contemplar miles de hermosas cotorras multicolores. Decidió capturar una y llevársela a su país como animal de compañía.

 

Una vez en casa la puso en una jaula. La alimentaba de semillas y miel, le ponía música y en general la trataba bastante bien. Cuando al cabo de dos años el hombre tuvo que regresar a África, le preguntó a la cotorra si deseaba darle algún mensaje para sus amigos de la selva. El ave le dijo a su dueño que les contara que era muy feliz en su jaula, que disfrutaba de cada instante allí, y que les enviaba todo su amor.

 

Cuando el viajante regresó a África transmitió el mensaje a las otras cotorras de la selva. Cuando acabó de hablar, una cotorra con lágrimas en los ojos cayó al suelo, muerta. El hombre se alarmó y pensó que aquella cotorra debía de haber sido una buena amiga de la que él tenía en casa y que aquélla había sido la razón de su tristeza y muerte.

 

Cuando el viajante volvió a la India, le contó a la cotorra lo sucedido. Ésta se desplomó, sobre el suelo de la jaula. El hombre estaba aturdido, pero pensó que su animal de compañía también había muerto de desesperación al enterarse de la muerte de su amiga de la selva.

 

El comerciante abrió la jaula y echó el ave al contenedor que había junto a su casa. Acto seguido, la cotorra voló hacia la rama de un árbol.

 

El hombre le dijo:-¿Conque no estás muerta, eh? ¿Por qué lo has hecho? La cotorra le respondió:-Porque el ave de la selva me envió un mensaje muy importante. -¿Qué mensaje? -le preguntó el comerciante con impaciencia. -Me dijo que si quería escaparme de su jaula, tenía que morir estando viva. (Parábola de la India)

 

Oremos: Padre, perdona nuestra cobardía e indecisión, toma nuestra voluntad y haz que podamos renacer del agua y del Espíritu, que tu aliento trasforme nuestro ser y nos enseñe a morir para vivir en Ti eternamente y ser libres por siempre. Amen

 

•1.2.            El amor de Dios para el mundo Juan 3, 16-21 16"Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. 17Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18"El que cree en el Hijo de Dios, no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios. 19Los que no creen, ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz. 20Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo. 21Pero los que viven de acuerdo con la verdad, se acercan a la luz para que se vea que todo lo hacen de acuerdo con la voluntad de Dios."

Sin lugar a dudas una de las verdades de nuestra fe, más difícil de aceptar es que Dios nos ama, nos hemos acostumbrado tanto a no amar que nos parece imposible que alguien nos ame y más aun si ese alguien es Dios; pero todavía más imposible es aceptar que Dios nos ama sin motivo, simplemente porque se le dio  la gana y ya, eso nos parece inaudito.

Muchos cuando les digo esto se ofenden y con una "humildad", dicen no ser merecedores del amor de Dios. Yo no creo en esto simplemente porque considero que el que no acepta el amor de Dios, no lo hace de humilde, sino todo lo contrario de soberbio, los que creen esto  son personas que consideran que todo se lo han ganado en la vida por su esfuerzo y por  tanto su ego no puede aceptar  gratuidad alguna, menos de Dios, para ellos la única forma de alcanzar algo es luchando, con sufrimiento, con sudor, con  inteligencia y nuca de otra forma.

Alguna vez conocí un joven inmensamente rico, muy adinerado, hijo de un terrateniente de la región donde vivía,  el se enorgullecía de haberse hecho sólo, sin la ayuda de nadie y menos de su padre,  aun cuando había hecho la plata en el mismo negocio de su papá, es más, cultivando las tierras de su papá y más aun con el personal, la maquinaria, el capital y el aval de su papá.

Como mi amigo, también nosotros, negamos la Gratuidad de Dios, porque queremos la gloria únicamente para nosotros, no aceptamos la ayuda de nadie y además de ciegos somos desagradecidos e injustos.

Como me decía un padre, la verdad es; qué  es mentira que alguien se haga sólo en la vida, siempre por más poderoso que se sea, se necesitara de alguien en el camino, alguien que crea en esa persona, alguien que le brinde una oportunidad, alguien que le suministre el poder que tiene, alguien que le compre sus  productos, alguien que haga negocios, alguien que lo haya concebido, alguien que lo haya creado, alguien que le haya enseñado, alguien que  lo haya amado, alguien que lo haya  atendido, alguien que le haya hablado, en fin alguien con quien hubiera podido desarrollar su independencia, que no es otra que poder pagar todos y cada uno de los dependientes de la vida, lo que  tampoco genera independencia, porque, ¿si hay que pagar, como es que no es necesario?.

Todo lo contrario, si somos algo es gracias a muchas personas, entre más somos, gracias a más personas es que somos, pero especialmente gracias a Dios, que gratuitamente y desde siempre nos ha amado, que no espera nada de nosotros excepto que seamos felices.

El que es rico no es el que tiene de todo, sino el que no necesita nada, no el que no acepta nada, sino el que todo lo da sin esperar nada, como Dios, que tanto amo al mundo  "que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna"

Realmente el que es algo en la vida, es el que es agradecido con Dios, con sus hermanos y con la vida, el que sabe reconocer solamente porque es verdad, que ha necesitado de las personas y de Dios, que sin la gracia de Dios sus esfuerzos hubieran sido inútiles y sus esperanzas sin sentido, que así haya nacido poderoso, rico y con presencia, ese poder, esa riqueza y esa presencia han sido solamente gratuidad y generosidad de Dios.

Como dijo un gran científico, el hombre solo es grande, cuando inclina su cabeza; debemos entonces volvernos pequeñitos,  ser como niños e incluso volver a nacer.

Si empezamos por reconocer la gratuidad de Dios en nuestra vida, entonces tendremos que aceptar que hemos sido soberbios y desagradecidos con Dios y entonces eso nos llevará a pedir perdón y el perdón a dar gracias y las gracias a la alabanza Salmo 8, 2 "Con la alabanza de los pequeños, de los niñitos de pecho, has construido una fortaleza por causa de tus enemigos, para acabar con rebeldes y adversarios", reconociendo sin humildad, sin soberbia, que somos hechura de Dios, que el nos hizo y nos ama, tal y como somos, sin razón, sin esperar nada a cambio, como se ama a un hijo.

 
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